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  Motivos  

"Salve Guanacaste"

"Pleitesía"

"Una Angustia en el Corobicí"

"Canto a Cañas"

"Mañanitas de mi Tierra"


"En la Vela de San Jerónimo"

"Los Campos de Moracia"

"La Marimba"

"Fiestas de Cañas"

"Cantares Criollos"



                    "Salve Guanacaste"
                    Guanacaste mi pampa adorada
                    donde hay hombres recios de honor y fe
                    ”Guanacaste!  Tu destino triunfal, yo lo sé,
                    es culto y Santuario de la patria amada.
                    
                    Vuestra madre común, Costa Rica,
                    hoy te mima con pródigo afán.
                    Te levanta a la altura en que están
                    tus hermanas de la tierra tica.
                    
                    Esta hora, este día ideal
                    fue promesa de un Dios tutelar,
                    que a la patria nos pide cantar
                    con acento glorioso e inmortal.

                    Fue Liberia cual ara de honor
                    donde tu destino la fe consagró.
                    En gesto muy noble la patria ofreció
                    para Guanacaste su trato mejor.

                    ”Guanacaste!  tierra sin igual
                    que muy jubilosa a la patria se dio,
                    promesa mejor jamás escuchó
                    de próvidos labios de un Dios Tutelar.

                    ”De nuestras Marimbas dancemos al son!
                    ”Salve Guanacaste!  ”Salve Costa Rica!
                    Se escucha el latido de la patria tica
                    cual si toda fuera un gran corazón.

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"Pleitesía" A su Majestad Ana Isabel Primera Homenaje de su Vasallo Gerardo Gómez R. Soberana sin par de la llanura por deseo de Dios y de su gracia. Yo te canto hoy reina de Moracia en homenaje a tu belleza pura. En Liberia, la ciudad acogedora y leda, este humilde trovador te rinde honores. Son para ti campesinas flores y el canto del zenzotle en la arboleda. Yo no sé si eres Perafán de Rivera, o si algún cacique de los tiempos idos, el que a ti se llega con los pies rendidos para ofrendarle la ilusión de una quimera. Yo no sé si en esta noche en que la euforia eleva hasta ti los corazones, hay estirpe chorotega en tus blasones en que Guanacaste lo cubrió de gloria. Yo sólo sé que tu imperial sonrisa y que tu trono de ducal galantería, son alma y facundia de la tierra mía donde se juega al amor como premisa. Para ti gorjean las aprestas aves, para ti muge desafiante el toro, es por ti que luchan con cabal decoro los valientes de la Pampa que tú sabes. En esta noche "cruscante" y bella. Yo te consagro soberana mía, con el agreste saber de esta poesía hecha de encantos y luz de estrella.

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"Una Angustia en el Corobicí" Una clara mañanita del risueño mes de julio, me preguntó un contertulio: ¿Qué le pasó a Zamorita? Dicen agregó impaciente el acucioso interlocutor, que se le paró el motor en mitad de la corriente. Es posible, respondí, que mi amigo el Licenciado se fuera a quedar varado al pasar el Corobicí! Le aseguro que fue así repuso el correveidile no es mentira, no es un chile, lo que sin querer yo ví. Fue un sabroso chapuzón una espectacular mojada, una cara acongojada en medio del correntón. Zamorita el muy bizarro al verse en tan frío lance se bajó no hubo más chance a ver si empujaba el carro. Fue una lancha ¿Qué frescura? la de mi amigo el letrado con su cuerpo remojado, con el agua a la cintura. Más su esfuerzo fue baldío pues a pesar de empujones, reniegos, e imprecisiones, el jeep no salió del río. Pero al cabo del trance duro, cuando ya estaba cansino, por suerte pasó un pollino y lo sacó del apuro. Así se llegó al final de tan angustiosa escena, pues lo sacó de la pena, la fuerza de un animal.

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"Canto a Cañas" ¡Yo te pido, oh Musa! en esta hora en que tócame acometer tan grata empresa, me des inspiración uqe al hecho cuadre para darle a mi suelo esta poesía y cantar a sus pampas y a sus sierras con acento de suave melodía. Diré pues: Cañas es, cual moza campesina que luce una diadema de montañas y una falda de planicies y hondos valles. Por el norte, tres colosos centinelas se elevan al cenit con gesto erguido mientras pasan las nubes, cariciosas, sus crestas ocultando entre los pliegues del albo crespón que van bordando en la cúspide gentil de esos volcanes. Por el sur, majestuoso alza su mole de ribazos escarpados, El Pelado, y en sus faldas diz que dicen las leyendas, hay misterios y fenómenos de brujas que el romántico folklore campesino ha creado el amor de las cabañas. Por el este; las fértiles montañas, donde se eleva, corpulento y muy airoso su enhiesta copa el arrogante cedro; donde hay guarias y helechos y begonias, y el venado despierta la codicia del algún viejo cazador con su arma en ristre, y al oeste, la pupila del que mira se dilata al contemplar la lejanía. La planicie inmensurable está surcada por caudales de agua pura y cristalina y también por caminos y veredas donde suelen encontrarse las vacadas. En los frescos remansos de los ríos se oye el grito del congo, que celoso de su harem, cual orangután ruge furioso. Así es pródigo y feroz el suelo mío, por eso al pulsarte, oh, lira mía, para darle a mi tierra esta poesía. ¡Busco en vano inspiración a mis cantares e incapaz de acometer tan grata empresa sólo tengo esta canción para mis lares!

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"Mañanitas de mi Tierra" El astro rey ya colora con sus rayos el follaje y, en tanto como un celaje; se va muriendo la aurora. Plañidero el zenzotle canta desde la fresca arboleda, sin que esa ave decir pueda porque llora su garganta. Esa canción mañanera, que entonces, pájaro triste, me está diciendo que fuiste traicionado cual yo fuera. Por una amante que fue el querer casquivana, escapando una mañana la que tan ciego yo amé. Mañanitas de mi tierra donde amé la primera vez, que extraño misterio encierra ese amor que fue quimera.

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"En la Vela de San Jerónimo" Fue una noche semioscura e invernal, sobre el filo del camino mojadito, cuatro amigos vamos presto, ligerito, cuidadosos de no caer en la fangal. ¿Qué a donde fuimos, a la planta o más allá? No señores: del camino sobre el lomo, todos fuimos a la vela de San Jerónimo donde vive el maquinista Payayá. La visita de los indios ha pasado los que vienen del Diomo y el Diriá y el amigo R. Sáizar, dónde está? alguien dice, ya amarró, él no es dejado. Nos regalan con el clásico Chicheme y a poquito van llegando, que hay arao, las muchachas de lo más encopetado con sus labios cual semilla de elequeme. En promiscus "rejojina" está la gente bailando sobre el patio mojado, hay de todo, hasta ganado emperillado" que la cosa va poniendo bien caliente. De pronto nuestro amigo el folklorista, quien ya sueña con placeres orientales, vuelve, tristemente a sus cabales, pues su dulce ejecutivo está a la vista. ¡Bendita realidad la del pasado! si la ensarté como dice el dicho ajado, su castigo es dormir descobijado; y si lo cogen en la milpa, está fregao.

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"Los Campos de Moracia" Cantor de Motivos Guanacastecos J. Ramírez Sáizar Cual romántico quijote de la pampa, con la lóriga de su afán vernáculo, va tu numen en conquista hacia el pináculo donde brilla, de Aquileo, augusta estampa. ¡Nandayuré! ¡Nayuribes! Nombres regios de la estirpe antañona chorotega; ellos fueron los gigantes de otra brega en que tu musa se lesionó de arpegios. Despierten los caciques de su sueño ante el conjuro de tu cuerno de oro; muja y rasca en la sabana el toro y se transforma el "cholpo" en Clavileño. No en vano señor quebraste lanzas al cantar tu terruño amado. Guanacaste por fin fue consagrado, a despecho de algunos Sancho _Panzas. Así va tu musa vernácula cantando con expresión jacarondosa y viva, el folklore de esta tierra altiva donde una patria mejor se está gastando.

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"La Marimba" Es el rústico instrumento del teclado de madera cual nidal, donde viviera, escondido el sentimiento. Da sus notas heridas, con autóctono sabor, notas que son el rumor de muchas glorias perdidas. Brota armonioso raudal de sus teclas melodiosas cual diciendo muchas cosas la marimba regional. Tiene el rústico instrumento entre sus güiras sonoras extrañas aves canoras que dan su gemido al viento; como evocando una historia de caciques y quetzales; de viejos tiempos triunfales, de chorotegas, su gloria. Es el alma siempre altiva del pueblo Guanacasteco, la que vibra como un eco, entre doliente y festiva, cuando se escapan temblando de las teclas de madera, mil quejas por la pradera que la brisa va rodando. ¡Oh, Marimba sin rival la de mi tierra nativa tú, siempre serás la diva de la expresión regional!

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"Fiestas de Cañas" El tema que va a continuación lo dedico con todo gusto a la Comisión de Fiestas y a los entusiastas amigos don Carlos Rojas, don Héctor Suárez, don Joaquín Tacsan, Cristóbal Murillo, Juan Acón, Angelo Ferrandino y don Ernesto Ocaña. Para las fiestas sonadas de este cañas parrandero, diz que diz que habrá dinero, guaro, lujo y hasta cornadas. Lo del dinero es un tema que a mucha gente apasiona, pues entienden que fue broma lo del flaquito don Chema. Que habrá chirrite, y del fino, lo aseguró Man Chong Loy; lo que falta, yo lo doy, dijo el viejo Ferrandino. Que habrá lujo, está a la vista, y en saberlo, nova maña; por algo es que Ernesto Ocaña tanta joya tiene lista. Lo de que habrá cornadas nadie lo quiere ni lo implora; sin embargo, espera la hora de las tremendas sableadas. No se ponga pesimista, venga a la farra cañera. Con mil pilones de afuera no habrá mozo que resista.

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"Cantares Criollos" Los versos suaves de mi canción, vengo a decirte linda ranchera, para que sientas, si eres cañera, como es ya tuyo mi corazón. Nicoyanita, Venus de Chira, Con Garzaleida, Ruma, Beharis, te ofrendo el ruido de los manglares, el poema criollo que tu alma inspira. De ti dirí, ¡Oh, Liberiana! ¡Salve la Reina de mi Vergel! Luce en ti, toda la gracia hispana, y hay en tu boca como un venero de rica miel. A ti, cruceña, por sandunguera, con alma noble de arder pampero, nimber quiere con un lucero, tu frente altiva, tu cabellera. Yo te comparo filadelfina, con una ninfa que va fugaz. Buscas la playa como una ondina, por el Tempisque, donde tú estás. Tilaraneña, loto, azucena, de la laguna del Arenal. Garbo en tu talle, de gracia llena, miel en tus labios, de algún panal. ¿Tú qué me dices, Bagaceñita? Los tamarindos ya están floreando. Lame una vaca su ternerita, mientras un mozo te hace el amor. Nandayureña, canto, poesía; gloriosa amante de Nicoyán todas las musas cita se dan para rendirte su pleitesía. Cierra mi cuatro con la junteña, de alma y cariño como un crisol. Reina es del Oro la abangareña, y para verla, se paró el sol.

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